El reloj gira a la izquierda mientras
soy turista del ayer. Un recuerdo nubla mi mente con el espejismo de tu
presencia.
La música y las luces rodean la escena. A
pesar de la vergüenza, me levanto a compartir una canción. Los pasos imperfectos
y vueltitas me regalan una sonrisa que perdura por el resto de la noche.
Zumbido de aspas junto al resplandor
amarillo remplazan el ambiente. El vibrar del móvil capta mi atención con un
mensaje del cual había perdido esperanza.
Sigo recorriendo las calles del pasado.
Los mensajes se convirtieron en parte de
la rutina, pero al avanzar distantes hasta terminar con un saludo.
Vuelvo al inicio, al nuestro.
Leila
V.
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