Quise darle
un nuevo ritmo a esto, lo intenté. Que mis escritos lograran generar otro tipo
de sentimiento, pero siempre termino llenando la papelera con ideas y escritos
sin alma, que cuentan con un personaje inexistente creado a base de recuerdos.
He escrito
llorando como también lo he hecho riendo. Me he detenido a examinar esto que
escribo: lo suelo llamar poesía o a veces escritos. Y, poco a poco, logro
librarme de estas ataduras del pasado, que causaban los estragos y tristezas
que hacían daño a mi alma.
Y con el cese
de este daño, nacieron más versos, junto con sentimientos que no sabía que
existían y se hallaban dispersos.
Por eso pido
perdón, a mí misma, por haberme desviado del camino, por dejar a medias mi
propia historia, por convertirme en el tipo de persona que más abomino, y por
tardarme tanto en entender que ya va siendo hora de ser el destino y no un
caminante perdido.
Agustina A.
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