No hace falta tener una máquina del
tiempo para viajar… se puede viajar de maneras más sencillas como por fotos,
videos o por el olor de un lugar, objeto o persona.
Una memoria que tengo, y no es
exactamente un objeto y si un país que guarda muchos objetos y memorias… no
exactamente Brasil y sí Casa Verde, un barrio no muy famoso en São Paulo, donde
pasé la mayor parte de mi infancia… ¡donde aprendí muchas cosas! Mis primeros
amigos, mi primera escuela, mi primer sueño…
A
veces imagino cómo estará mi antigua casa. ¿Seguirá del color amarillo? ¿La
cuidarán bien? ¿Vivirá alguien ahí? ¿Y si vuelvo? ¿Estará igual? En mis últimas
vacaciones tuve la oportunidad de fijarme un poco en mi antigua casa. Algo que
me dejó feliz fue ver que los nuevos dueños no cambiaron nada por afuera.
También visité mi antiguo colegio que se encontraba cerrado por motivos de
mantenimiento, lo que me dejó un poco triste, porque ahí aprendí mi lengua
materna, que hoy en día ya no uso tanto… (Ainda
me lembro das cançoes que mina vo cantava para eu dormir).
También visité a mis antiguos compañeros
que no me reconocieron tan rápido. Fue un poco triste, aunque ya me acostumbré:
cinco años no es poco cuando se tiene quince.
Giulia
O.
No hay comentarios:
Publicar un comentario