Me muerdo la lengua
para no gritar.
Me tiro al
vacío
para poderme
encontrar
Me sangran las
manos
de tanto
tropezar.
Me cuesta tanto
levantarme,
¡pero tan fácil
me pueden tirar!
que me cuesta
respirar.
No logro abrir
los ojos
y el llanto
aguantar.
Pero siempre
sonrío
y me dejo
llevar:
"Mañana
será otro día"
¡Todo va a
sanar!
Pero siempre es
igual:
sigo contando
las jordanas
para alcanzar mi
felicidad
y para mi corazón
así armar.
Tan y tan
destrozada
en un inmenso
mar.
Y si en estas
aguas me pierdo,
dime, tú, de la
vida un viajero,
¿me vendrías a
buscar?
Allison C.

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