Me caracterizo por ser una persona muy
despistada, con memoria a corto plazo, me olvido de todo sin importar su
relevancia ni el impacto que cause en mi vida; como dice mi mamá, no
pierdo la cabeza porque la tengo pegada a mi cuerpo. Esto ha demostrado ser un
gran problema, ha afectado inmensamente mi desempeño en el colegio, me he
convertido en una persona muy irresponsable. Pero no me va tan mal como
parece, tengo muchas virtudes…
Como dije antes, mi memoria me juega en
contra la mayoría de las veces, pero no siempre. No hace tanto me reencontré
con una amiga de la infancia, de cuando era muy chiquita, de cuando
no tenía claro el concepto de muchas cosas. Así como me
reencontré con ella, me reencontré con los escenarios de travesuras sin
fin. Ella no volvió sola, volvieron con ella recuerdos de partes muy
importantes de mi vida, y ahí fue cuando me di cuenta de que padezco de
memoria fotográfica. Más que darme cuenta, me acordé de ello, me acordé que mi
memoria se activa al ver objetos aleatorios, objetos sin significado aparente,
se activa al ver una escalera, al ver un dormitorio, al ver comida, personas,
monumentos, al encontrarme con los lugares que me tuvieron como protagonista.
Me pregunto si dentro de algún tiempo,
cuando vea este salón, ¿me acordaré del Café Literario?
Giuliana
E.
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