martes, 21 de noviembre de 2017

Incógnitas en un buen amanecer (o contar sin decir)

Una experiencia inolvidable, algo casi ficticio: el amanecer. Pocas personas han tenido el gusto de ver asomarse el sol por el horizonte, espantando a la luna y a sus compañeras brillantes. Personalmente he tenido muchas oportunidades de presenciar el amanecer, pero solo uno me atrae.

Estaba yo, rebelado y aburrido, solo veía la ventana. La ventana me llamaba, como un niño queriendo atención para que admires su gran castillo de bloques de juguete. A altas horas de la noche y, por ende, la fase temprana del día, se reveló ante mí un amanecer de locura. Muchos lo considerarían un cliché, pero este amanecer tenía algo en particular.

Miraba la nada y pensaba en todo, admirando cómo el sol se apañaba contra la oscuridad, hasta que alguien toca la puerta y dibujo en mi mente el café con rebanadas de pan: el regalo del amanecer no es un paisaje de ficción, sino una sensación de estar vivo al 100%, hasta la última célula del cuerpo.



Alejandro C.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Trabajo 1

El primer trabajo consiste en subir nuestro texto expositivo de la semana pasada. Incluí un enlace al final del trabajo para poder conocer m...