Yo, de pequeño, solía ver a mi papá jugar rugby, y siempre
quise jugarlo por varios motivos personales. Mi mamá decidió no dejarme jugar
este deporte que tanto me apasiona desde hace tanto... Cuando tenía trece, mi
papá me llevó a mi primer entrenamiento. En ese entonces no sabía cómo jugar al
rugby, estaba delgado y sin masa muscular.
Y tenía miedo. Me di
cuenta de que tenía que prepararme mejor físicamente para poder superarme a mí
mismo cada día más, pero eso no lo hice ese año, lo hice el año entrante: me
entrené más y comí mejor y llegaron los resultados.
El rugby me enseñó y me sigue enseñando muchas cosas, yo solo
les quiero decir algo: si quieres hacerlo y es bueno, tienes que hacerlo, no
dejes que las críticas y burlas te toquen, tal vez es fácil decirlo, pero
ponerlo a prueba es más fácil que eso. Siempre supérate a ti mismo, no te
enfoques en los demás. Empieza por ti.
Sebastián V.







